La semana pasada llevé el coche a la ITV, y mientas esperas a que te toque el turno puedes ver alrededor coches de todo tipo. Grandes, pequeños, modernos, más viejos, furgonetas…

Pero a todos los coches les hacen las mismas pruebas. Que si la luz funciona, que si el claxon también, que si los retrovisores marcan, que si el coche frena, que si la amortiguación funciona, que si los cinturones, que si el tubo de escape…

Al fin y al cabo, se trata de comprobar que el coche es seguro y que lo basico está en orden.

Da igual que un coche sea un golf o una furgoneta de frutero. Tiene que frenar bien.

¿Sabes cómo hacen esa lista de puntos a revisar?

Muy fácil.

Cogen la estadística de las causas de accidentes más comunes y miran la parte del coche responsable.

¿Que lo más común es que haya choques en un atasco? Pues entonces los frenos son básicos.

¿Que lo más común es que haya impacto? Pues entonces los cinturones son básicos.
Y así con todo.

Hoy he estado trabajando el miedo escénico con un pianista que está actuando en Madrid ahora mismo hasta junio, un cantante, un flautista, otro instrumentista de viento, y también con otro pianista que también es profesor, y con otro que tiene una escuela de música.

Y es que son todos de su padre y de su madre, son todos diferentes. El pianista de que está en Madrid es un apasionado que tiene un empuje tremendo, el cantante es más retraido, el flautista es inteligente y bastante hablador, el otro pianista tiene un espíritu crítico muy marcado (me encanta eso) y es más tímido e introvertido, y el otro pianista es la persona más seria que te puedas echar a la cara.

Con todos estoy trabajando el miedo escénico de manera individual, 1 a 1, y son todos diferentes. Uno está de gira, el otro quiere iniciar su carrera el solitario, otro quiere subir al siguiente nivel, otro quiere disfrutar de sus recitales aunque de pocos, y otro simplemente quiere disfrutar de tocar en público, después de sufrir tantos años.

Son todos diferentes, pero desde el punto de vista de sus nervios y miedo escénico, antes tenían cosas muy comunes. A ver si te suenan:

– Se sentían mal al recordar momentos malos de nervios anteriores.
– Se sentían mal al pensar en sus siguientes actuaciones.
– Al actuar se sentían observados y juzgados.
– Se hablaban fatal, y tenían diálogo interno negativo.
– Tenían el foco en el fallo.
– Tenían falta de confianza y seguridad en si mismos.
– En el momento de la verdad no podían controlar las sensaciones.

En proporciones variables, cada uno, pero estos son los puntos que siempre están en el músico clásico.

Por eso los incluimos siempre cuando trabajamos con músicos profesionales clásicos para eliminar estos bloqueos emocionales, para superar el miedo escénico y disfrutes en el escenario y llegar a tu nivel real en el momento de la verdad.

Por cierto, los músicos que superan el miedo escénico suelen descubrir que después su nivel interpretativo aumenta con menos tiempo de estudio y preparación. Pero eso te lo cuento en otro momento.

Nos vemos,

Joseba

Despúes de prepararse tanto...
¿Porqué alguien sigue sin tener la seguridad y confianza en el momento de la verdad?

Es probable que asumieras como verdad desde el conservatorio que necesitabas practicar más para dar la interpretación que tú sabes que puedes dar, o que simplemente con exponerte más veces, los nervios se irían yendo.

Pero la realidad es que cuantas más veces actúas con la mentalidad incorrecta, lo único que podrías estar perpetuando es tu habilidad de tener nervios y de sufrir en el escenario en el momento de la verdad, acumulando malas experiencias.

Los deportistas llevan tiempo entrenando su mentalidad para llegar al alto rendimiento. Si eres un músico clásico y lo que quieres es disfrutar en el escenario, y sentir la seguridad que necesitas en el momento de la verdad, conectando con la música y contigo, igual te interesa saber cómo están consiguiendo otros músicos clásicos eliminar esos nervios y el miedo escénico con una metodología específica.

Pulsa en este botón para entender cómo funcionaría nuestra metodología contigo.