Hoy en la cafetería tenían puesta en la tele las noticias, concretamente la previsión del tiempo.

Y por lo visto va a llover este fin de semana. A mi me da igual, pero a los trabajadores que están enfrente de mi casa están construyendo un bloque de viviendas no creo.

Como los tengo enfrente, cuando hago una pausa me asomo a la ventana y veo cómo van.

Y cuando llueve, se forman en la obra los típicos charcos.

Porque cuando el agua cae, va cayendo por el sitio que tiene más pendiente, y forma el riachuelo.

Como en el monte. Cuando llueve, el agua se junta siempre en el mismo cauce.

Y da igual si llueve mucho o poco, el riachuelo se forma en el mismo sitio siempre. El agua siempre se junta en el cauce.

Siempre.

Solo hay un cauce.

Lo mismo que el miedo escénico y los nervios en el escenario.

En el momento en el que entran los nervios, los pensamientos es como si fueran por una autopista neuronal, y la única disponible.

El problema es que te lleva a los nervios.

Solo hay un cauce para el agua…

…salvo que haya algo que lo cambie. Como por ejemplo una presa, o un muro, o algo así. Que entonces el agua va por otro sitio, de manera natural.

Lo mismo que antes, pero por otro sitio.

Como el trabajo de entrenamiento mental.

Como anteayer, trabajando con un flautista la sensación de «sentirse observado» o sentirse juzgado al estar al frente de un jurado o tribunal, o determinados públicos.

Toda la vida le había causado una intranquilidad muy fuerte el sentirse observado, y le producía desde desconcentración y desconexión de la música, hasta perdidas de nivel musical, hasta incluso bloqueos que estaban poniendo en riesgo su futuro musical.

Al acabar el entrenamiento, el pensamiento le iba por otro sitio, de manera natural.

Tanto que cuando le pregunté si prefiere tocar delante del jurado en su siguiente prueba o delante de su público más agradecido (en su caso sus amigos, pero puede ser otro para ti), su respuesta le hizo reir.

Le daba igual.

¿Qué tal sería esto para ti?

Por cierto, los músicos que superan el miedo escénico suelen descubrir que después se sienten mejor en su día a día. Pero eso te lo cuento en otro momento.

Nos vemos,

Joseba

Despúes de prepararse tanto...
¿Porqué alguien sigue sin tener la seguridad y confianza en el momento de la verdad?

Es probable que asumieras como verdad desde el conservatorio que necesitabas practicar más para dar la interpretación que tú sabes que puedes dar, o que simplemente con exponerte más veces, los nervios se irían yendo.

Pero la realidad es que cuantas más veces actúas con la mentalidad incorrecta, lo único que podrías estar perpetuando es tu habilidad de tener nervios y de sufrir en el escenario en el momento de la verdad, acumulando malas experiencias.

Los deportistas llevan tiempo entrenando su mentalidad para llegar al alto rendimiento. Si eres un músico clásico y lo que quieres es disfrutar en el escenario, y sentir la seguridad que necesitas en el momento de la verdad, conectando con la música y contigo, igual te interesa saber cómo están consiguiendo otros músicos clásicos eliminar esos nervios y el miedo escénico con una metodología específica.

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