
¿Perderé la energía o la chispa al interpretar si elimino los nervios?
No. Eliminar los nervios no le quita la chispa a un músico clásico ni lo lleva a una relajación pasiva: lo que sucede es que se apaga la alarma, la amígdala sale del modo supervivencia y la corteza prefrontal funciona con normalidad. Así, el músico puede acceder a su concentración y a su preparación, y queda en disposición de conectar con la música.
Algunos músicos sienten cierta resistencia ante la idea de estar «relajados» en el escenario, porque temen que un estado relajado los lleve a una actitud pasiva. Y la preocupación es legítima: nadie quiere afrontar una obra en pleno pánico, pero tampoco como si se estuviera en el sofá viendo la televisión, a punto de dormirse.
Ninguno de los dos estados es óptimo. El problema es que algunos músicos siguen confundidos pensando que o los nervios son normales, o que la relajación no es deseable, o que la relajación es la solución.
La realidad sobre el estado ideal es fácil de identificar, porque ha de ser en el que el músico da su mejor nivel y disfruta de verdad. Y ese no es ni la alarma ni la relajación, sino la conexión con la música.
¿Cómo sé si lo que necesito para tocar es relajarme?
Muy sencillo: piensa en esas veces en que, en tu lugar de estudio, terminas de tocar o cantar una obra, y lo has disfrutado tanto, que la repetirías una y veinte veces más. Y ahora pregúntate: ¿Lo que sientes ahí es relajación? Si la respuesta es «sí», quizá sí necesitas relajarte. Pero nunca es esa: lo habitual es sentirse presente y conectado con la música.
La relajación es lo que necesitas al terminar un ensayo largo o un día de tensión: bajar revoluciones, descansar, desconectar. Es un estado de recuperación, no de interpretación.
Por eso conviene distinguir dos objetivos que solemos mezclar. Si quieres descansar, busca relajación. Si quieres tocar a tu mejor nivel y disfrutar, se trata de sentir en el escenario lo mismo que sientes en casa cuando la música simplemente ocurre.
Tu referencia no es el sofá. Es tu lugar de estudio en tu mejor día.
¿Qué quieren sentir los músicos que han desactivado sus nervios?
Los músicos que han desactivado sus nervios no buscan la relajación: quieren sentir en el escenario la misma conexión con la música que sienten en su lugar de estudio cuando todo fluye. Esa conexión fue lo que el 100 % de una muestra de 89 músicos clásicos identificó como el objetivo realmente deseable.
Para saber qué se siente al desactivar los nervios, la fuente más fiable no es la teoría, ni la intuición de quien nunca lo ha vivido. Son los músicos que han pasado por las dos experiencias: tocar con nervios y tocar tras haberlos desactivado. Solo ellos pueden comparar.
A 89 músicos se les entrevistó antes de empezar el programa Scenario a Piacere©. En una pregunta se les preguntaba cómo querían sentirse en el escenario, y en otra posterior sobre cómo se sentían al interpretar en casa disfrutando plenamente, eligiendo entre tres opciones: relajación, tranquilidad o conexión con la música.
A la primera, el 86,5 % respondió espontáneamente «relajado». En la segunda, nadie eligió la relajación, ni siquiera la tranquilidad: todos eligieron la conexión con la música.
Pregunta | Relajado | Tranquilo o en calma | Conexión con la música |
|---|---|---|---|
«¿Cómo te gustaría estar en el escenario?» (abierta) | 86,5 % (77) | 13,5 % (12) | 0 % |
«¿Cómo te sientes al tocar en tu lugar de estudio, disfrutando plenamente?» (cerrada) | 0 % | 0 % | 100 % (89) |
Que un músico crea que lo que necesita es relajación o tranquilidad, es porque probablemente repite lo que ha oído toda su vida, pero cuando se le pregunta sobre lo que siente al disfrutar, ahí se basa en su propia experiencia, y lo que escoge es siempre conexión.
En el fondo, ningún músico quiere relajarse en el escenario: lo que quiere es sentir la conexión con la música.
Este dato coincide con la crítica que Herman y Clark (2023) hacen al modelo dominante en la literatura sobre miedo escénico musical: «la relajación es tanto irreal como contraproducente para el rendimiento óptimo». Lo que el músico necesita en el escenario no es bajar revoluciones, sino acceder al mismo estado de presencia y conexión activa que tiene en su lugar de estudio.
¿Qué es el flow en un músico?
El flow es el estado en el que un músico toca con toda su atención puesta en la música, sin esfuerzo aparente, inmerso y disfrutando. Mihaly Csikszentmihalyi (1990) lo describió como la experiencia óptima: el estado en el que una persona alcanza su mejor nivel, y que para un músico significa ejecución, pero sobre todo expresión y disfrute.
Para un músico el flow no es un concepto etéreo o místico. Es lo que a veces experimenta en su lugar de estudio e idealmente en el escenario: la sensación de libertad, el tiempo parece transcurrir de otra manera, metido en la música, y la música simplemente ocurre. En neurociencia se asocia al estado Alfa.
Y no tiene nada que ver con la relajación. La relajación es desactivación: bajar revoluciones para descansar. El flow es atención plena y compromiso con lo que se está haciendo.
Para un músico clásico, la referencia debe ser el flow que experimenta, tanto en su lugar de estudio como ante el público.
En la siguiente tabla se muestran las diferencias entre los tres estados en los que puede estar un músico al interpretar:
Relajación | Nervios | Flow | |
|---|---|---|---|
Qué hace el cerebro | Se desactiva, baja revoluciones | Entra en alarma, modo supervivencia | Atención plena y sostenida |
Para qué sirve | Descansar, recuperarse | Sobrevivir a una amenaza | Interpretar y disfrutar |
Acceso a la técnica | Disminuido | Muy limitado | Pleno |
Acceso a la expresión musical | Reducido | Bloqueado | Pleno |
Adecuado para el escenario | No | No | Sí |
¿La adrenalina de los nervios ayuda a entrar en flow?
No. La adrenalina de los nervios es la respuesta de alarma del cerebro ante una amenaza, y esa respuesta bloquea el flow en lugar de producirlo. La energía del flow es otra: la de estar implicado en lo que haces y disfrutarlo.
La química del estrés compromete el funcionamiento de la corteza prefrontal, la región que sostiene la atención, la memoria de trabajo y el control fino que necesita un músico (Arnsten, 2009). Son justo las funciones que el flow necesita tener disponibles.
Los estudios que han asociado un mejor rendimiento a una activación alta se hicieron con actividades físicas de fuerza o velocidad, muy distintas de interpretar música (Oxendine, 1970). En las tareas de precisión ocurre lo contrario: en un mismo experimento, una activación alta mejoró la fuerza al apretar la mano, pero empeoró la puntería al lanzar dardos (Hong et al., 2022). En tareas intelectuales, como el control de procesos, Peifer et al. (2014) comprobaron que tanto una activación baja como una alta dificultan el flow. Si eso ocurre en una tarea de ordenador, con más razón en la motricidad fina y la sensibilidad artística que exige la música clásica.
Donde más se nota la diferencia: al terminar de tocar
Tocar con nervios agota: en una muestra de 89 músicos, el 70,8 % describía un agotamiento mental desproporcionado después de tocar en público.
Tocar en flow deja lo contrario: el músico acaba con energía y, por dentro, con ganas de volver al escenario, tal y como describe C.B., pianista.
Una energía desgasta; la otra recarga.
Los músicos que han vivido las dos experiencias opuestas, los nervios y el flow, lo confirman. En una muestra de 89 músicos, tras realizar el programa Scenario a Piacere©, ninguno pensaba que los nervios ayudaban a estar en flow.
¿Basta con eliminar los nervios para entrar en flow?
No. Eliminar los nervios es condición necesaria, pero no suficiente. Es como un coche con el freno de mano echado: quitarlo es imprescindible, pero el coche no avanza hasta que lo pones en marcha. Desactivar los nervios retira el bloqueo y saca al músico del modo supervivencia; entrar en flow es otro paso.
La prueba está en el lugar de estudio del propio músico. Si bastara con no tener nervios, en casa, donde no hay nervios ni miedo escénico, el flow sería lo habitual. En la entrevista inicial del programa Scenario a Piacere©, los 89 músicos de la muestra describen la realidad:
Frecuencia del estado de conexión con la música (flow) ANTES de Scenario a Piacere© | N.º de músicos | % de la muestra |
|---|---|---|
Nunca en el escenario; en el lugar de estudio, muy esporádicamente | 80 | 89,9 % |
Muy raramente en el escenario; en el lugar de estudio, pocas veces | 9 | 10,1 % |
De forma habitual, en el escenario o en el lugar de estudio | 0 | 0 % |
Total | 89 | 100 % |
Ninguno vivía el flow de forma habitual, ni siquiera en casa. Cuando llegaba, lo que sentían era conexión con la música; pero llegaba poco, y sin que supieran cómo provocarlo.
Sin nervios, el flow es posible, pero no es automático.
¿Se puede aprender a entrar en flow?
Sí. El flow no es un don ni un golpe de suerte: es un estado al que se aprende a acceder de forma deliberada. El 100 % de los músicos de la muestra analizada del programa Scenario a Piacere© aprendió en una semana a entrar en su estado de flow de manera fiable y predecible.
Por eso, recuperar el nivel y el disfrute en el escenario requiere dos acciones distintas:
Desactivar la respuesta de amenaza, para que la alarma deje de bloquear la atención y la técnica.
Aprender a entrar a voluntad en el estado de conexión con la música.
Esa es la chispa que el músico temía perder al quitarse los nervios, y se puede aprender.
La chispa no se pierde al eliminar los nervios: aparece cuando el músico aprende a entrar en flow.
Es lo que vivió T., flautista: de paralizarse en el escenario pese a haber probado la meditación y la hipnoterapia, a entrar en flow «en décimas de segundo».
Preguntas frecuentes sobre este artículo
¿Tocar relajado no es lo que me piden mis profesores para la técnica?
Sí: en técnica, «relajado» significa sin tensiones innecesarias, algo imprescindible: la garganta libre para cantar o la muñeca suelta para que el arco del violonchelo agarre la cuerda. La relajación como remedio para eliminar los nervios es otra cosa, que además produce resultados muy limitados que no se sostienen bajo presión.
¿Estar en flow es lo mismo que tocar en piloto automático?
No. Los músicos llaman «piloto automático» a tocar con la atención en otra parte: en la compra o en si habrá atasco. En flow ocurre lo contrario: la atención está entera en la música y la técnica fluye al servicio de la expresión. Uno es ausencia; el otro, presencia plena.
¿Se puede entrar en flow con una obra que todavía me cuesta técnicamente?
Sí, aunque parezca contraintuitivo. Siempre es deseable tener la obra bien preparada, pero no es un requisito para entrar en flow: el flow depende de la conexión con la música, no del resultado técnico. Es bastante habitual que muchos músicos entren en flow antes de tener la obra al 100 %.
¿Se puede estar en flow tocando en una orquesta o en música de cámara?
Sí. La forma de entrar en flow suele ser diferente de cuando se interpreta solo, pero por supuesto que es posible. En grupo, el flow se vive como una conexión con la música que se extiende a los compañeros y todo encaja sin esfuerzo. Para conseguir esto también es necesario eliminar el modo supervivencia.
Si fallo una nota estando en flow, ¿lo pierdo para el resto del concierto?
No tiene por qué. Entrar en flow y reaccionar bien a un fallo son situaciones distintas. El flow facilita recuperarse, pero lo que convierte un error en efecto dominó es la respuesta interna negativa al fallo si se dispara en el músico. Por eso es imprescindible aprender a reaccionar al fallo de manera adecuada. Escribiremos un artículo dedicado a ello próximamente.
¿Se puede entrar en flow en un examen o una audición, con el tribunal delante?
Sí. Lo que impide el flow no es el tribunal, sino la alarma que se dispara al sentirte evaluado. Con esa respuesta desactivada, un examen o una audición es un contexto más para tocar con la atención en la música, como en tu lugar de estudio.
¿El flow es solo para músicos profesionales, o también puede vivirlo un estudiante, o un amateur?
El flow no es exclusivo de profesionales ni de «elegidos»: está al alcance de cualquier intérprete que haya sentido alguna vez el placer real de tocar. El nivel técnico de cada persona será por supuesto distinto, pero el acceso al flow no depende de ese nivel.
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Referencias
Arnsten, A. F. T. (2009). Stress signalling pathways that impair prefrontal cortex structure and function. Nature Reviews Neuroscience, 10(6), 410–422. https://doi.org/10.1038/nrn2648
Csikszentmihalyi, M. (1990). Flow: The Psychology of Optimal Experience. New York: Harper & Row.
Herman, R. & Clark, T. (2023). It's not a virus! Reconceptualizing and de-pathologizing music performance anxiety. Frontiers in Psychology, 14, 1194873. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2023.1194873
Hong, X., Xu, A., Shi, Y., Geng, L., Zou, R. & Guo, Y. (2022). The effect of red and blue on gross and fine motor tasks: Confirming the inverted-U hypothesis. Frontiers in Psychology, 12, 744913. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.744913
Oxendine, J. B. (1970). Emotional arousal and motor performance. Quest, 13(1), 23–32. https://doi.org/10.1080/00336297.1970.10519673
Peifer, C., Schulz, A., Schächinger, H., Baumann, N. & Antoni, C. H. (2014). The relation of flow-experience and physiological arousal under stress — Can u shape it? Journal of Experimental Social Psychology, 53, 62–69. https://doi.org/10.1016/j.jesp.2014.01.009






