
¿Por qué a veces un músico clásico toca mejor cuando no ha podido prepararse del todo?
Un músico clásico a veces toca mejor cuando no ha podido prepararse del todo porque baja su expectativa interna y, con ella, la presión autoimpuesta que dispara los nervios o el miedo escénico. No interpreta mejor por estudiar menos, sino porque sin esa presión los nervios no se activan. Aun así, el resultado no llega a su nivel real.
Esta situación se produce cuando un músico clásico llega, por ejemplo, a una audición con el tiempo justo para prepararse. En su mente pasan dos cosas. La primera: baja la expectativa de resultado, porque ya no espera hacerlo al máximo nivel. La segunda: aparece una justificación, porque si no sale perfecto hay una razón que no depende de él.
Con las dos desaparece la presión autoimpuesta. Los nervios o el miedo escénico no se activan y la interpretación mejora, porque siempre se toca mejor sin nervios que con ellos.
No es que tener menos preparación ayude. Lo que cambia es la presión. Cuando la presión por hacerlo bien sube, la atención se vuelve hacia la propia ejecución e interfiere con lo que ya estaba automatizado (Baumeister, 1984). Cuando baja la presión, el músico deja de vigilarse y la interpretación se libera.
¿Por qué a veces interpreto mejor después de cometer un fallo?
Después de un fallo a veces se interpreta mejor por el mismo motivo: el fallo baja de golpe la expectativa. La actuación ya no puede ser perfecta, así que el músico suelta la presión de hacerlo bien. Es el «de perdidos al río».
Hasta ese momento, una parte de su atención estaba ocupada en no fallar. Cuando el fallo ya ha ocurrido, esa vigilancia deja de tener sentido y el resto de la actuación sale con más soltura que el principio. La diferencia no está en el fallo, sino en lo que ocurre en la mente del músico justo después.
En las personas que han pasado por el programa Scenario a Piacere© se observa que este fenómeno no sucede ni a todos los músicos ni todas las veces. De hecho, a algunos músicos el fallo les dispara la reacción contraria, y un error se convierte en efecto dominó.
El fallo no mejora la interpretación. La mejora haberse quitado la presión de no fallar.
¿Funciona prepararse menos a propósito para tener menos nervios?
No. Prepararse menos a propósito no quita los nervios: los aumenta. El alivio solo aparece cuando el músico no ha podido prepararse, no cuando ha decidido no hacerlo.
La diferencia está en la justificación. Si no ha podido prepararse como quisiera, la razón queda fuera de su alcance y su mente la acepta. Si ha podido, pero no se ha preparado como cree que debiera, internamente sabe que podía haber hecho más y eso incrementa la presión autoimpuesta. La presión no se baja por decisión, igual que los nervios no se quitan mentalizándose.
Tampoco le pasa a todos los perfiles. De una muestra de 89 músicos analizados en el programa Scenario a Piacere©, 9 (el 10,1 %) contaban haber tocado mejor alguna vez con menos preparación. Aunque tenían menos nervios, el resultado tampoco llegó a su nivel real. Por perfiles:
Perfil | Músicos | Lo habían vivido | % |
|---|---|---|---|
Amateurs | 6 | 5 | 83,3 % |
Profesores y músicos | 23 | 4 | 17,4 % |
Profesionales en activo | 60 | 0 | 0 % |
Total | 89 | 9 | 10,1 % |
Cuanto mayor es la exigencia profesional, menos ocurre el fenómeno de reducción de nervios con menor preparación. Un profesional no rebaja lo que espera de sí mismo por no haber podido prepararse, por eso no suele producirse este efecto.
¿Por qué a veces siento más presión cuanto mejor me he preparado?
Porque la presión no la pone el concierto, sino lo que el músico espera de la actuación y de sí mismo. En algunas situaciones y en algunos músicos, cuanto más ha preparado una obra, más siente que tiene que salir bien y menos justificación le queda si no sale, lo cual aumenta la presión autoimpuesta.
La creencia habitual es que la presión viene de fuera: de la sala, del tribunal, de la dificultad de la obra, de determinadas personas en el público o del prestigio del escenario. Pero entre los músicos de la muestra analizada había quien se ponía nervioso en una audición de sus propios alumnos, delante de padres que no son músicos.
Lo que cuenta no es la importancia objetiva del concierto, sino la que su mente le da, consciente o inconscientemente.
Un cuestionario a 258 pianistas apunta en la misma dirección: el efecto de la presión en cada intérprete se asocia a aspectos como la autoconciencia en público y la falta de confianza, y uno de los factores del bloqueo es la atención puesta en el público (Furuya, Ishimaru y Nagata, 2021).
El factor limitante no está en lo que se ha estudiado, sino en lo que el músico siente internamente.
Que un músico pueda sacudirse la presión, aunque sea por no haber podido prepararse o por un fallo, prueba dos cosas:
Que al quitar el bloqueo de la presión, el nivel sube.
Que el bloqueo es mental, no de habilidad: la técnica era la misma un minuto antes.
Por eso importa entenderlo. Si la presión se suelta, por el motivo que sea, es que se puede soltar. Y si el bloqueo está en la mente y no en la obra ni en la preparación, la solución no pasa por estudiar más ni por elegir conciertos menos importantes.
¿Se puede tocar sin presión ni miedo escénico habiéndose preparado al máximo?
Sí. Tocar sintiéndose libre y dar el nivel real con una preparación óptima no depende de prepararse menos, sino de desactivar los nervios y el miedo escénico.
Prepararse menos no es una solución, porque el objetivo es siempre el mismo: la máxima preparación y mostrar el máximo nivel en el momento de la verdad. Para eso no hay que bajar la preparación musical, sino desactivar la respuesta de nervios o miedo escénico.
M.L., pianista, pasaba los días previos a cada actuación estudiando sin parar y el resultado era mediocre; tras desactivar los nervios y el miedo escénico, hoy toca en público al mismo nivel que en casa, sin estudiar más.
Preguntas frecuentes sobre este artículo
¿Si bajo mis expectativas me ayudará a tener menos nervios?
Muy poco probable. Mentalizarse para bajar unas expectativas es intentar engañarse a uno mismo. Muchas personas tratan de convencerse de que no les irá bien, pero los nervios siguen ahí, porque internamente siguen teniendo las mismas expectativas. Lo que quita los nervios es desactivar la respuesta que los dispara.
¿Es malo estudiar demasiado una obra?
No necesariamente. Hay distintas opiniones sobre cuánto estudio hace falta para evitar una interpretación «rutinaria». Pero desde el punto de vista del miedo escénico, lo cierto es que estudiar más para tapar los nervios no funciona, y en algunos casos es contraproducente. La preparación da el nivel; los nervios impiden mostrarlo.
Lectura recomendada
¿Por qué prepararme más no quita mis nervios en el escenario?
¿Por qué un músico pierde nivel en una prueba de orquesta aunque lo tenga razonablemente preparado?
Referencias
Baumeister, R.F. (1984). Choking under pressure: Self-consciousness and paradoxical effects of incentives on skillful performance. Journal of Personality and Social Psychology, 46(3), 610–620. https://doi.org/10.1037/0022-3514.46.3.610
Furuya, S., Ishimaru, R. & Nagata, N. (2021). Factors of choking under pressure in musicians. PLOS ONE, 16(1), e0244082. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0244082






